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Pequeños y cercanos animales... |
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Extraído: S.O.S. Animales (ANDA, Asociación Nacional para la Defensa de los Animales) |
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Están a nuestro alrededor, casi podría decirse que conviven con nosotros de una forma paralela, ellos a su modo en su propio hábitat, cado vez más reducido, y nosotros casi sin darnos cuenta de su existencia y de los grandes beneficios que suponen para los humanos. Nos estamos refiriendo a estos animalillos que, por lo cotidianos, pasan desapercibidos: lagartijas, lagartos, culebras, salamanquesas, erizos, ardillas, murciélagos, sapos, ranas, mariposas... tan cerca, tan nuestros, tan imprescindibles. y tan desconocidos como poco respetados.
Lo han observado nuestros
inspectores en sus viajes por los pueblos de España y lo sabemos muy
bien todos los que procedemos de ambientes rurales, o tenemos una casita
de fin de semana: la tendencia ancestral y rutinaria entre muchos de los
que se mueven en los campos es matar todo "bicho" que aparece y que no
escapa a tiempo. Cuando se les pregunta, por qué, ¿es que no saben que
son beneficiosos para lo agricultura, que son un control natural de las
plagas, es decir puesto por lo Naturaleza, que sin ellos no
podríamos cultivar nada ni seguramente podríamos vivir en este planeta?
¿que todos han sido declarados como 'beneficiosos para la
agricultura" y algunos de ellos estrictamente protegidos por la Ley
porque es tal la matanza que están en peligro de extinción?.Todo el mundo sabe que son inofensivos para
el hombre, que huyen
"¿Y por qué no? yo siempre
he visto que animal que se pillo animal que se mata" y si se le dice,
"pero Vd. no sabe que ese animal cumple una función importantísima y sin
ellos se rompería el equilibrio ecológico que nos mantiene con vida, y
con alimentos en este planeta?". Deprimente respuesta: "yo de eso no
sé nada, lo que he visto toda mi vida es que todo el mundo los mata y
por algo será". En los medios rurales y entre las personas criadas en ciudades que en un momento dado vuelven al campo, deberían conocerse mejor estos compañeros del viaje por la vida. Si no se les respeta por el derecho consustancial de todo ser vivo a su propia vida, a su hábitat y a que le dejen en paz; si este derecho elemental no tiene valor para muchos humanos, respetémosles al menos por su utilidad, por los grandes servicios que nos prestan, porque sin ellos nuestra vida sería imposible.
Aquellos que se construyen un chalecito en
un pueblo buscando la paz y la belleza de la naturaleza, deberían pensar
cuando ven una salamanquesa en la pared o una lagartija en el alféizar
de la ventana, que ellos yo estaban allí desde miles de años antes de
que llegáramos nosotros, roturáramos el terreno y nos instaláramos en su
casa, en el lugar donde han estado haciendo sus nidos desde que el mundo
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En los medios rurales y entre las personas criadas en ciudades que en un momento dado vuelven al campo, deberían conocerse mejor estos compañeros del viaje por la vida. Si no se les respeta por el derecho consustancial de todo ser vivo a su propia vida, a su hábitat y a que le dejen en paz; si este derecho elemental no tiene valor para muchos humanos, respetémosles al menos por su utilidad, por los grandes servicios que nos prestan, porque sin ellos nuestra vida sería imposible.
Aquellos que se construyen un chalecito en
un pueblo buscando la paz y la belleza de la naturaleza, deberían pensar
cuando ven una salamanquesa en la pared o una lagartija en el alféizar
de la ventana, que ellos yo estaban allí desde miles de años antes de
que llegáramos nosotros, roturáramos el terreno y nos instaláramos en su
casa, en el lugar donde han estado haciendo sus nidos desde que el mundo
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En la Pampa Argentina... |
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Una vez nos contaron que en lo pampa argentina hay una especie de avispas enormes y de aspecto feroz que anidan en los porches y terrazas de las casas. La reacción normal del visitante es preguntar por qué no quitan esos nidos, o los matan. Pues no, cumplen una tarea importantísima que nadie más que ellas pueden hacer: se alimentan de los huevos que un insecto deposita en el lomo de los animales, tanto de las vacas como de los habitantes salvajes de las pampas. Si no fuera por estas avispas, nacerían los gusanos, produciendo terribles heridas de las que morirían los grandes animales. |