Galgos

Junto con los toros, otro gran obstáculo para el desarrollo lógico y civilizado de nuestra tierra es la caza. En esta práctica, además de la propia actividad, destaca el cruel tratamiento que una gran parte de los cazadores dan a sus animales. Podencos, bretones, galgos, etc., son cuidados y alimentados mientras les son útiles para su fin, deshaciéndose de ellos de la manera más atroz, lanzados a pozos ciegos, ahorcados, quemados, abandonados y ahora también entregados en perreras.

Al acabar la temporada se pueden ver muchos de estos animales vagabundeando por carreteras e incluso dentro del pueblo, malheridos y desnutridos; después, al comenzar la nueva temporada, vuelven a hacerse con nuevas camadas de galgos a los que "probar" hasta encontrar aquellos que sean más veloces.

La situación de los galgos es deplorable, no es difícil encontrar por Utrera a los autodenominados galgueros “transportando” a sus animales atados a sus motos.

 Galgos, ¿de usar y tirar?

Y mientras, nuestros gobernantes siguen mirando hacia otro lado, en vez de controlar el número de galgos que se "desechan" cada año de manos de aquellos a los que sirvieron, en vez de inspeccionar cada uno de los zulos en que mal viven en muchas casas y parcelas de Utrera, en vez de exigir un verdadero y controlado censo de los animales utilizados para la caza. Mientras tanto cada año nacen camadas de galgos para "ser probados" y posteriormente desechados.

No hay una sola persona en Utrera que no sepa o haya visto el maltrato que padecen estos nobles animales, se juegan la vida en las manos de sus dueños, cada temporada.